Parece que no hacemos parte de la misma familia

Hoy estamos al final del mes de Marzo. Hoy tengo la esperanza de que la primavera nos aportará nuevas energías para seguir nuestro camino como padres de nuestros hijos tan especiales.

(Vuelvo de unos días de descanso en la sierra y he tenido tiempo para estar en silencio. Mis pensamientos han divagado un poco, como nó…y siempre termino muy optimista)

Me gustaría compartir con vosotros algo sobre lo que no he parado de pensar: la unidad (la familiar, con los amigos, con los colegas…). Asi, simple y llanamente, la Unidad.

Yo percibo que dá mucha potencia, y es creadora de una gran fuerza. No sólo porque como seres humanos necesitamos sentirnos pertenecientes a algún grupo o tribu (tal como lo llama Ken Robinson en su libro ‘El Elemento’) que nos haga sentir apoyados, comprendidos, que hacemos parte de algo. Sino porque también es la base desde la cual podemos lanzarnos a probar cosas nuevas.

Yo pienso que antes que nada, sentirse en Unidad requiere valorar al que tienes al lado, y todo lo que él aporta. Aunque no entendamos muy bien porqué piensa como piensa, o sabe lo que sabe. Si hacemos un símil musical, dos instrumentos tan distintos como uno de cuerda y un teclado solo demostrarán unidad cuando se respeten en ritmo, silencios, y voz cantante. Y todo esto requiere un largo entrenamiento…

Cuando me siento integrada en la Unidad, me esfuerzo en lograr armonía. El primer resultado será vivir en paz. Mediante el poder de la Unidad se pueden resolver conflictos, y/o descubrir una idea o solución nueva que satisfaga las necesidades de todos.

¿Estamos hablando de Paz, de Armonía, de Silencio? Esto es completamente incompatible con el mundo TDAH. Esto es lo que muchos pensareis. Yo también, de vez en cuando.

Pero propongo que lo veamos desde otro ángulo: si no hay unidad familiar, muchas veces el primer motivo es porque nos sentimos demasiado diferentes a nuestros hijos y nos asustan. Si, nos asustan. O nos producen sustos, si preferís verlo así…Que fácil es en ese momento hacernos daño los unos a los otros (sobre todo si nuestro hijo es desafiante); que sencillo hacerles sentir, aunque muy en el fondo no lo queramos así, que no nos importan (yo he oído esta queja demasiadas veces).

Lo cierto es que las diferencias no deberían de hacer daño. Cuando una familia, un grupo, se declaran unidos, sus integrantes no se muestran como calcos los unos de los otros, sino que, al contrario, nos damos cuenta de que son distintos todos, y aún así, se conocen bien y se apoyan.

Y nosotros, como padres de niños con un trastorno tan difícil de ver, de entender, de acompañar, ¿cómo nos aseguramos que conectamos y nos unimos con nuestros hijos? ¿Realmente es tan necesario? Os aseguro que sí, y mucho. Nosotros como líderes ‘familiares’ debemos crear espacios donde nuestros hijos se desarrollen plenamente y entiendan que son parte integrante de la Unidad, y que esa es la base para iniciar su propia vida. Si, bueno, pero yo no soy líder!!! Yo mando, que para eso es mi casa, o nó? Pues nó, no estoy de acuerdo.

Estoy convencida de que la unidad, la unión en la familia empieza por tener una imagen de la misma, completa y total. Y que de nosotros depende materializarla. Asi que empecemos primero por entender que todos somos líderes. Me gustaría que vierais este video (dura menos de 7 minutos. Para los que no entienden bien el inglés, abajo a la derecha de la imagen se pueden escoger los subtítulos en español).

Y ahora pensemos:

–  ¿Cómo puedo impactar de la manera más productiva en mis seres queridos?

–  ¿Cuál es la necesidad emocional que necesito cubrir cuando me dirijo a ellos? ¿Es válida? Yo identifico muchas veces en mí la necesidad de sentirme reconocida, y a veces no es una buena guía…

–   ¿Cómo les hago entender que mi lucha es por y para ellos?

–   ¿Tengo claro para qué?

–    ¿Sé expresarlo?

–    Y a ellos ¿les reconozco como diferentes?

–    ¿Cuál es la música que quiero de fondo en mi relación familiar? ¿Qué silencios tengo que respetar, qué ritmos tengo que aprender?

Uy! Que complicado! Si, pero que magnífica sensación, cuando después de un tiempo, nuestro cónyuge, nuestros hijos se sientan a nuestro lado y nos dicen: ‘Sabes, aquel día en que dijiste y/o hiciste… me dí cuenta que…y quería decírtelo. Resultó muy importante para mí’. Ahí es donde nos damos cuenta de que nuestros esfuerzos y nuestros propósitos valieron toda la pena del mundo. ¡A por ello!

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Acerca de florpedrola

Desde joven he sentido un vivo interés por las personas. Disfruto con la compañía de la gente: desde siempre con mis mayores, que tanto me han enseñado; y actualmente explorando caminos con los demás. Caminos que den sentido a nuestras vidas, la de los otros descubriendo sus talentos y potencial, y la mía, como coach ejecutivo, como madre de un niño con Déficit de Atención e Hiperactividad, y como adulto con TDAH. He descubierto y podido comprobar que muchas herramientas de Liderazgo e Inteligencia Emocional pueden resultar muy útiles para la convivencia con personas con este trastorno y me gustaría compartir desde mi blog posibles adaptaciones de ‘tips’ a aplicaciones prácticas en el mundo de los TDAH’s.
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