¿PROCRASTI…QUE?

¿Cuántas veces hemos dados indicaciones (algunas realmente sencillas en nuestra opinión) a nuestros hijos con TDAH y sólo hemos conseguido un lacónico ‘ahora voy’, o un‘luego’, o una pregunta del estilo de ‘¿tiene que ser ahora mismo?’. Demasiadas, ¿verdad?

Aún conociendo el trastorno de nuestros hijos, lo primero que se nos ocurrirá pensar es que son unos vagos y/o caraduras. Según va pasando el tiempo, y por lo tanto habiendo convivido con ellos más, podríamos comprender que este tipo de contestaciones se puede deber, entre otras cosas a que:

–          aún con intención de hacerlo, ellos ya saben que se les olvida la tarea en un brevísimo espacio de tiempo (‘estás descalzo, ve a por tus zapatillas’…y vuelven descalzos pero con algo en la mano…o directamente no vuelven porque se han distraído con cualquier cosa)

–          la petición no está clara. Puede ser que en una misma orden vayan varias peticiones y esto para ellos puede ser un galimatías (‘ve a pasear el perro, y aprovecha para tirar la basura. Recuerda que la puerta del portal ha de estar cerrada con llave’).

Lo cierto es que, al final, siempre eludirán cualquier responsabilidad en la casa (desde ‘a mi no me toca’ a ‘no entiendo porque hay que hacerlo’). Y según se van haciendo mayores, estas reacciones se mostrarán en el colegio, con los amigos y en algunos casos en el trabajo, aún si el trastorno ha desaparecido, porque este comportamiento se habrá convertido en un hábito.

De cualquiera de las maneras que interpretemos el hecho, este es un elemento más que dificulta la comunicación y la buena relación entre miembros de una familia o de un equipo.

Los líderes tenemos a veces a personas brillantes en nuestros equipos, con talentos reconocidos, que en algún momento parecen perder sus habilidades y postergan la ejecución de sus responsabilidades, retrasando o poniendo en riesgo el éxito del proyecto en el que están involucrados. Sabemos que estas personas son activos importantes. Necesitamos analizar el por qué y el para qué de su comportamiento.

Como padres, creo que también deberíamos ir un poco más allá. ¿Qué puede ocurrir en su mente que haga que nuestros hijos posterguen lo que les hemos encomendado? Que difícil es para nosotros tomar tiempo para ver esto con perspectiva y comprenderlo…(¿cómo es posible que no guarde en el trastero los juguetes con los que ya no juega, limpie y ordene sus zapatos en su armario, prepare su mochila metiendo solamente el material que necesitará al día siguiente, vacíe el lavaplatos?)

Lo que suele ocurrir es que nuestros hijos TDAH tienen una profunda sensación de frustración porque lo normal es que no sepan por donde empezar. No saben cómo establecer un orden en su cabeza y en sus acciones, se distraen, se sienten desorganizados, y se angustian cada vez más. Todo ello se transforma en una bola de nieve que les va paralizando más y más y su única salida es la postergación, o, seamos modernos, la procrastinación: retrasan lo más posible en el tiempo aquello que tienen que hacer.

Observemos:

–          actúan así cuando la tarea es percibida como larga, compleja y/o demasiado pesada?

–          o cuando piensan que es aburrida, y sin ningún interés?

–          o porque creen que lo van a hacer mal (…los exámenes…prefiero entregar el examen incompleto con tal de salir de aquí y ya lo volveré a hacer en otra ocasión.)

¿Qué podemos hacer?:

–          A lo mejor, habría que presentarles la tarea dividida en cortas etapas (por ejemplo para vaciar el lavaplatos: primero la parte de arriba y luego la de abajo). Y mostrarles al final la visión de lo que han ejecutado. Es muy importante que aprendan a entender el concepto de medio y largo plazo, para que su imperiosa necesidad de inmediatez se vaya mitigando.

–          Fijemos un tiempo máximo de ejecución. Muchos TDAH funcionan mejor cuando existe la urgencia por cumplir.

–          Si no ven el interés de lo que han de hacer,  intentemos mostrarle el lado divertido (ordenar los pares de calcetines por color, por tamaño…), el sentido y el valor de hacerlo.

–          Podemos también limitar las distracciones, proporcionando un espacio tranquilo, sin ruidos.

–          Seamos positivos. El pensamiento positivo es una herramienta muy poderosa. Usémosla. (‘Esto va a quedar precioso, que buena pinta adivino que tendrá, te sentirás contento y feliz’).

Claro, me diréis, pero todo esto necesita tiempo por mi parte. EFECTIVAMENTE.

De acuerdo, entonces voy a terminar un par de cosas que tengo pendientes y urgentes, (que no me suponen esfuerzo ni concentración, que acabo en un minuto, que me quiero quitar de encima ya, que me ha pedido mi jefe…bla,bla,bla) y luego me pongo con mi hijo/a.

VAYA! Yo mismo procrastinando y sin saberlo!!!

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Acerca de florpedrola

Desde joven he sentido un vivo interés por las personas. Disfruto con la compañía de la gente: desde siempre con mis mayores, que tanto me han enseñado; y actualmente explorando caminos con los demás. Caminos que den sentido a nuestras vidas, la de los otros descubriendo sus talentos y potencial, y la mía, como coach ejecutivo, como madre de un niño con Déficit de Atención e Hiperactividad, y como adulto con TDAH. He descubierto y podido comprobar que muchas herramientas de Liderazgo e Inteligencia Emocional pueden resultar muy útiles para la convivencia con personas con este trastorno y me gustaría compartir desde mi blog posibles adaptaciones de ‘tips’ a aplicaciones prácticas en el mundo de los TDAH’s.
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