¿YO HIPERACTIVO?…Pues TU, ¡INFOXICADO!

Pues si, uno de estos días nuestros hijos pueden darnos esta respuesta y nos quedaremos con los ojos abiertos como platos… ¿INFOXICADO? ¿Y que diablos significa? Todavía es una palabra que muchos de nosotros no conocemos bien pero está esperándonos a la vuelta de la esquina…Yo lo escuché por primera vez en una tertulia entre amigos, liderada por mi buen amigo Fernando Tobías.

Pues alla vá: ‘Infoxicación es el estado de estrés producido cuando la información recibida es mayor que la que somos capaces de procesar’. (Alfons Cornella). Dicho de forma coloquial: es la intoxicación por el exceso de información al que somos sometidos.

‘Y ¿Cómo sabes tú que yo estoy infoxicado/a?’ Pues, ya que me lo preguntas, déjame que comparta contigo sólo 3 datos:

1.- Cada día estamos expuestos a más de 6000 anuncios (TV, radio, Internet…)

2.- Un jefe típico, entre mensajes e información que recibe, tiene que leer un millón de palabras por semana, el equivalente a leerse 3 veces El Quijote entero

3.- Como promedio tenemos 8 ventanas abiertas en el ordenador y saltamos de una a otra cada 20 segundos

‘Ah, bueno, yo no tengo un trabajo como el que me describes, lo mío es mucho más tranquilo…’ Es posible, pero nada puede evitar los bombardeos de información que recibimos de forma constante y a diario, y yo, la verdad, en el metro veo ahora más gente con un aparato electrónico, que con un libro o un periódico. Cada vez más los medios de comunicación invaden nuestro tiempo y paradójicamente, cada vez nos resulta más difícil comunicarnos.

¿Cuáles son los comportamientos que mostramos los adultos o tenemos en esta incipiente era de la infoxicación?

–          sentimos la urgencia de sacar nuestro teléfono mientras otra persona está manteniendo una conversación con nosotros

–          el parpadeo de la blackberry accelera nuestras pulsaciones

–          nos convertimos en distraídos y desconectados más que antes

–          tenemos una ‘apnea del email’: leemos nuestro correo a toda velocidad mientras nos preguntamos a quien responder primero, quien puede esperar, a quien debo llamar, que debía estar terminado…

No nos damos cuenta, pero estamos corriendo el riesgo de ahogarnos en un mar de información que no seremos capaces de gestionar. NUESTRA ATENCION SE ESTA CONVIRTIENDO EN UN RECURSO ESCASO.

¿Y? ¿Esto que tiene que ver con que mi hijo sea hiperactivo, o tenga déficit de atención?

Bueno, esta es una descripción de lo que vemos en un niño hiperactivo: se puede comparar  con el rabo de una lagartija, incapaz de quedarse quieto un momento. Suele tener una actividad desorganizada, empezar muchas acciones diferentes que no termina, juega a algo, cambia, retoma, aborda otra actividad, no se mantiene hasta el final en ninguna de las tareas que inicia.

¿Alguna semejanza con lo que ellos ven en nosotros?

Reconozco que puedo ser muy pesada con el tema de que los padres somos el primer modelo en el que se reflejan nuestros hijos. Ya sé. Es más, muchos de vosotros me podríais decir que en casa no estáis conectados ni al ordenador ni a ningún dispositivo…Vale. Pero observemos nuestro comportamiento en el hogar. Y yo, que soy mujer, SOLO os voy a contar lo que soy capaz de hacer en la cocina, yo, la supermamá de mi casa. Pienso ‘voy a hacer la cena’, y como soy super eficaz, soy capaz de hacer varias cosas más: ordeno algún cajón, vacío el lavaplatos, reviso la nevera para actualizar la lista de la compra del fin de semana (por cierto, también tengo que recoger un traje de la tintorería, ¿donde guardé el recibo?), y respondo al teléfono como una autómata cuando suena. Milagrosamente me dirijo de nuevo a la sartén porque algún reloj interno que tengo me dice que ya es hora de hacerlo mientras hablo por el aparato, y decido que ya sería hora de poner la mesa, y de sacar de la nevera el segundo plato porque…

Pues si, en un primer momento podría pensar que habría de estar orgullosa de cómo tengo todo bajo control, pero ¿eso es verdad? Yo creo que mi nivel de exigencia es tan alto que no tengo más remedio que comportarme como una hiperactiva, y lo peor es que mi cerebro se acostumbra a esta rutina, y la aplico a todos los ámbitos de mi vida. Pensad un poco…¿os veis reflejados en lo que acabo de describir, o teneis la suerte de que realmente podeis compartimentar cada tarea de vuestro quehacer diario, y que podeis centraros en todo lo que haceis?

Yo estoy convencida de que los nuevos hábitos de trabajo y comunicación que nos impone el mundo moderno nos influencia mucho más de lo que quisiéramos en nuestra vida privada, y esto tiene un impacto directo y hasta dañino en nuestros hijos y más todavía si son hiperactivos o tienen déficit de atención.

‘Mamá, podrías mirar esta tarea, por favor? Si, claro, dame dos minutos, que tengo que apagar la secadora… y me pierdo en mi multitarea y él se olvida de lo que me quería preguntar. Menudo panorama…

Hay muchos autores que escriben ya sobre la infoxicación.  Os hago un brevísimo resumen de lo que he leído hasta ahora:

1.- La multitarea provoca un estado de sobre-excitación que dificulta la concentración (David Meyer)

2.- Según Linda Stone, sufrimos el SINDROME DE ATENCION PARCIAL CONTINUA, es decir, que estamos continuamente prestando atención de manera parcial.

Las consecuencias son:

Una crisis de atención que tiene el potencial de borrar nuestra concentración y nuestro sistema productivo. La vuelta a estar concentrado en una sola tarea se ha convertido en un desafío (esto es muy parecido a lo que les pasa a nuestros niños TDAH, tal como describo en mi post MI VISION frente a tu NO INTENCION). Tenemos una batería de distracciones a mano, mientras intentamos acabar algo. Esto es un desafío intelectual, una lucha por recuperar la atención. Controlar la mente, un ente a quien le gusta divagar y que está sometido a cientos de distracciones, exige disciplina y energía. No queremos perder nuestra capacidad analítica, porque esto nos llevará a malas decisiones y conclusiones erróneas.

Es importante que diseñemos estrategias para combatir la infoxicación donde no debería producirse: en el ámbito privado.

Según Daniel Sieberg, deberíamos practicar el ‘de-teching’, es decir desconectarse para conectar, y tener la fuerza de voluntad de apagar todos nuestros dispositivos cuando sabemos que realmente hay temas o personas que merecen nuestra total atención. De forma radical, de forma gradual, esto es una decisión, y muy necesaria de interiorizar y ejecutar, para evitar que las nuevas tecnologías y nuestras auto-exigencias un tanto irracionales esculpan nuestros cerebros de adultos.

Es importante aportar calma al hogar… ¿por donde vamos a empezar?

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Acerca de florpedrola

Desde joven he sentido un vivo interés por las personas. Disfruto con la compañía de la gente: desde siempre con mis mayores, que tanto me han enseñado; y actualmente explorando caminos con los demás. Caminos que den sentido a nuestras vidas, la de los otros descubriendo sus talentos y potencial, y la mía, como coach ejecutivo, como madre de un niño con Déficit de Atención e Hiperactividad, y como adulto con TDAH. He descubierto y podido comprobar que muchas herramientas de Liderazgo e Inteligencia Emocional pueden resultar muy útiles para la convivencia con personas con este trastorno y me gustaría compartir desde mi blog posibles adaptaciones de ‘tips’ a aplicaciones prácticas en el mundo de los TDAH’s.
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