RESILIENCIA…Decisión valiente

¿Cuántas veces hemos sentido la tentación de tirar la toalla a lo largo de nuestra vida, y dar carpetazo a todo, pensando que sería la forma más efectiva de eliminar nuestros problemas de un plumazo? ¿Lo hemos hecho? ¿Y lo hemos conseguido? o ¿aquello que queríamos eliminar ha aparecido de nuevo a la vuelta de la esquina en un breve espacio de tiempo?

Esto es lo que nos va a ocurrir si no decidimos afrontar nuestros retos de forma resiliente. Es una decisión, no puede ser un impulso, porque requiere trabajo y más trabajo.

Cuando dejamos de lamentarnos por el sufrimiento y seguimos nuestro rumbo a pesar de las dificultades, practicamos la resiliencia. Lo que caracteriza al individuo resiliente es su afán de progresar y luchar por sus objetivos en un entorno hostil. En lugar de abonarse a la queja, se empeña en construir un futuro a su medida.

Como personas, adoptar una actitud resiliente solo nos aporta beneficios, y como padres, es importante que lo hagamos. Ya sabemos que educamos a nuestros hijos sobre todo con el propio ejemplo, por lo que si nos ven afrontar situaciones complejas con resiliencia, los niños incorporarán a su disco duro esta actitud con toda naturalidad.

Las investigaciones científicas actuales muestran que emociones positivas pueden reducir los estados de estrés y ansiedad  que son consecuencia de situaciones adversas, al calmar el impacto de las emociones negativas, y suavizar las relaciones con el entorno social. En el mundo TDAH esto es especialmente importante a partir de la adolescencia. Si un niño o niña ha asimilado técnicas de resiliencia, podrá contrarrestar el peso de emociones negativas (baja auto-estima, sentimiento de soledad e incomprensión), y tendrá menos enfrentamientos (o durarán menos) con su entorno familiar, escolar o de amigos. Permanecer en ese estado emocional es muy difícil porque el conflicto interno se asemeja a un combate de boxeo donde resultan noqueados la mayoría de las veces, PERO, ese es el objetivo: llegar a ese estado emocional positivo que permita conexiones de crecimiento personal. No olvidemos que nuestros hijos son, en la mayoría, muy talentosos.

Una de las funciones de los líderes es facilitar al máximo espacios de crecimiento para que sus empleados liberen su talento y se sientan realizados. Pues nosotros hemos de hacer lo mismo que ellos: propiciar cualquier posibilidad en la que una emoción positiva pueda ser inspiradora de desarrollo personal. Dicho en lenguaje coloquial, nunca hemos de olvidar reforzar los logros y éxitos que consiguen nuestros hijos. Ellos son especialmente frágiles y en la adolescencia, donde pierden muchos puntos de apoyo, instinctivamente tendrán la tentación de encerrarse en si mismos, lo cual a la larga, puede resultar muy perjudicial.

La actitud básica de un resiliente es la de percibir las situaciones difíciles como retos y no las evitan. Su mente está ejercitada para mantener una perspectiva realista, se enfoca en lo bueno que ya existe, y permanentemente se pregunta qué puede hacer en su propio círculo para conseguir un impacto positivo. Todo ello reflejará la habilidad de conservar un estado de equilibrio.

Como padres, es fundamental mantener una mente resiliente y ayudar a nuestros hijos a confrontar todo tipo de adversidades (la maestra dice que soy un niño muy malo; han invitado a todos los niños de clase al cumpleaños menos a mí; el profesor me ha dicho que no llegaré nunca a nada; los del instituto se han ido de excursión ayer pero no me han avisado; no quiero ser vuestro hijo; me voy de casa…). Cuando oimos esto, se nos parte el corazón…y ¿cómo podemos superarlo y conservar emociones positivas? Parece imposible.

IMPOSIBLE? Asociemos resiliencia con VALENTIA. Seguramente hemos sido valientes en múltiples momentos de nuestra vida y hemos vencido. ¿cómo nos hemos sentido siendo vencedores? ¿Qué nos motivó para luchar?.. Y ¿Qué nos pasa ahora?

No olvidemos que en nuestros intentos de educar niños en un ambiente resiliente, la valentía ha de estar presente. Porque es una actitud ejemplar, y porque nuestros TDAH’s, que no entienden de intenciones (ver mi post ‘Mi visión frente a tu NO intención’), tienen que aprender a medir los riesgos que deciden tomar. Valientes para tomar decisiones, valientes para sacar el aspecto positivo y no hundirse. Y reconocérselo. Animarles a emprender pequeñas acciones cada día, aprender de los fracasos y verlos como semáforos que ayudan a seleccionar el buen camino para ellos.

A veces, querrán ir demasiado lejos en sus ‘experimentos’, pero como dice  T.S Elliot ‘Solo los que se arriesgan yendo demasiado lejos, pueden probablemente descubrir cuan lejos pueden llegar’. Su no visión del futuro sugiere que se pueden apoyar en su pasado y ser conscientes de sus fortalezas. Esas que les ayudarán a afrontar los retos a su vida.

¿Cómo desarrollar una mente resiliente? He aquí unas claves:

  • revisa tus discursos internos negativos, que no son más que ineficaces excusas que nos paralizan: no habrá cambio si no participas activamente en tu propia vida.
  • mira la vida a través de los ojos de los demás: las personas resilientes tienen relaciones satisfactorias con su entorno
  • comunica eficazmente: cuanto mejor verbalicemos nuestros sentimientos, pensamientos y creencias, mayor resiliencia desarrollaremos.
  • acéptate a ti mismo y a los demás: esto permitirá crear expectativas realistas acerca de nosotros mismos y los que nos rodean. Si sabemos cuales son nuestros valores, las cosas que realmente nos importan, sabremos cuales son nuestras fortalezas,  y también nuestras vulnerabilidades. Ellas juntas han de mantenernos en equilibrio, y permitirnos vivir una vida honesta y enriquecedora.
  • cultiva un círculo de amistades, de personas que te resultan interesantes, inspiradoras. Piensa a tu vez cómo puedes tú ayudar a personas que se acercan a ti.
  •  aprende a manejar los errores y sólo preguntaté: ¿Qué puedo hacer la próxima vez para no volver a equivocarme y no fallar?
  • tampoco olvides manejar tus éxitos. Ellos te ayudarán a identificar tus áreas fuertes, sobre las que te tienes que construir.
  • continúa desarrollando tu auto-disciplina y tu auto-control. Recuerda que con esfuerzo y paciencia, las soluciones posibles se transforman en soluciones probables.

Es evidente, cultivar una mente resiliente no es tarea fácil. Para nada. Pero si somos valientes, y practicamos, podremos descubrir aquellos caminos que nos conducen a una vida más productiva, más llena, que nos permitirá hacer planes y soñar, aportar felicidad a los demás, reir, y apreciar que podemos ser los dueños de nuestras vidas. ADELANTE!

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Acerca de florpedrola

Desde joven he sentido un vivo interés por las personas. Disfruto con la compañía de la gente: desde siempre con mis mayores, que tanto me han enseñado; y actualmente explorando caminos con los demás. Caminos que den sentido a nuestras vidas, la de los otros descubriendo sus talentos y potencial, y la mía, como coach ejecutivo, como madre de un niño con Déficit de Atención e Hiperactividad, y como adulto con TDAH. He descubierto y podido comprobar que muchas herramientas de Liderazgo e Inteligencia Emocional pueden resultar muy útiles para la convivencia con personas con este trastorno y me gustaría compartir desde mi blog posibles adaptaciones de ‘tips’ a aplicaciones prácticas en el mundo de los TDAH’s.
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